LA
MORA CAUTIVA
Existió
una vez un valle ,
y
en él una hermosa villa
de
prestigio y señorío
en
la cual, había un castillo
encima
de una colina.
Era
un hermoso edificio
de
apariencia impresionante,
en
él vivían unos nobles
señores
de aquellas tierras
con
blasones y estandartes .
Muy
fieles a la corona
participaban
en guerras,
luchaban
contra los moros,
que
es una raza africana
que
invadieron nuestras tierras.
De
una de aquellas contiendas
trajeron
cautiva un día
a
una princesa mora,
de
opulencia y gran linaje,
mora
de la moreria.
De
piel fina y grandes ojos ,
era
una dama muy bella,
talle
esbelto, negro pelo,
de
arrogancia impresionante,
y
además era doncella.
De
aceptar el cristianismo
fue
imposible convencerla,
muy
firme en sus creencias,
no
quería nuestras costumbres.
Ni
siquiera conocerlas .
Debido
a su tozudez
y
su indómita fiereza
deciden
encadenarla
en
una cercana cueva,
que
había en la inmediaciones,
entre
el castillo y la villa
y
por " Piedra de la Mora "
siempre
se conocería .
Cautiva
y encadenada
triste
la mora sufría,
en
aquella inmunda cueva
bajo
atenta mirada
de
cuatro guardias armados
con
flechas, lanzas y espadas,
mientras
que se consumía
anhelando
buenas nuevas .
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De
la de sierra de Granada
baja
un moro que cabalga
sobre
una negra montura,
que
brilla como de jaspe
Parece
el bravo corcel
que
le hayan nacido alas,
le
cae espuma por el belfo
y
largas crines sudadas.
Es
el fornido guerrero,
de
oscura tez, negra barba
y
unos ojos, que le brillan
como
puñales de escarcha.
Le
ciñe sobre su frente
turbante
de seda y lana
y
en su cintura, una espada,
cuya
funda parecía
como
de bruñida plata.
Misiva
que ha recibido
de
donde estaba su amada.
Supo
de su cautiverio,
sus
humillantes cadenas
y
su situación amarga.
No
se paró
ni a pensarlo,
el
dolor le atenazaba,
y
el corazón oprimido
le
subía por el pecho
llegando
hasta la garganta.
Llegado
que fue en el valle,
furtivo
la noche espera,
y
cuando la luna cubre
el
valle de blanco perla,
con
sigilo de un felino
se
desliza hasta la cueva.
A
los guardianes sorprende
y
en lucha encarnizada,
logra
reducir los cuatro
soldados
muy aguerridos
que
tenían presa a su amada.
Rompió
las frías cadenas
que
a ella la sujetaban
usando
un hacha de guerra
que
los soldados llevaban .
La
mora emocionada
de
pasión y amor lloraba,
y
el bravo y fuerte guerrero
de
este modo la calmaba:
"
Esta luna que nos mira
y
me deja ver tu cara,
te
espera entre los mirtos
y
alegres surtidores
que
hay en el Generalife
de
la Alhambra de Granada.
Serás
mi esposa, mi reina,
serás,
la luz de mis días,
serás,
los blancos jazmines
que
perfumen mi alegría .
Tu
ausencia y tu destino
lloré
en mis noches perdidas
amargo
tu cautiverio,
amarga
mi triste vida,
amargos
amaneceres,
y
puestas de sol vacías "
Montó
a la moza en la grupa
y
partieron al galope
rumbo
a
los
montes de Granada,
difuminando
en la noche
entre
encina y olivares
la
silueta del caballo,
con
el moro y con su amada.
Esta
es la historia escuchada
de
mi padre en mi niñez,
que
ahora quiero relatar
para
quien no la conozca
fomente
su fantasía ,
y
en tiempos venideros
con
amor a las leyendas ,
pueda
volver a contar.
Creo
que existen aun el valle,
creo
que existe la villa ,
y
creo que existe el castillo
encima
de la colina .