NOTICIARIO BELALCAZAREÑO

     
 

 
     A 100 años de Neruda
 
No puedo imaginarlo, no puedo.
No me imagino la piedra, el pan o la lucha si no esconden
la voz ronca de Pablo Neruda
No me imagino la fuerza del océano frente a mis ojos y los zapatos mojados
si no transmite en secreto el canto de Neruda.
No me imagino el amor o la muerte
si no es a través de la angustia de su palabra viva.
La tierra acude a su llamada y descifra el código
de una antigua voz indígena por la que habla la tierra.
 
No puedo explicarme a mí mismo en mis versos
sino es por el deleite y la carga  que siempre me han acompañado
de una hoja escrita o las hojas, las hojas
del prolífico árbol poético nerudiano.
 
La suerte de Chile es saber dar a luz a poetas torrenciales
y conservar en toda su geografía de siglos el perímetro de sus versos.
La suerte de Chile es mantener esa luz y la fe en la palabra
entre la dramática niebla de huesos que no se ha despejado en su reciente historia.
 
La suerte de España es haberlo tenido y admirado
y saber que en su tronco poderoso habitaba un corazón de fuertes raíces
cuyos latidos son el pulso donde empieza y acaba la piel extendida de España.
 
Neruda no es solo chileno ; no puede serlo.
Es universal  vital   cósmico océano desencadenador
de las reacciones que se suceden al despertar en la materia
los elementos que solo saben y pueden aliviar de nuevo su canto.
 
Tengo a Neruda en lo más visible de la estantería.
Más completa con él y sin su obra completa más vacía.
Llevo en mi corazón poemas de amor y la Canción desesperada.
Llevo en la sangre los hilos arteriales que conectan con el Canto General.
Llevo en los huesos los Versos del Capitán.
Llevo en la tristeza crónica de los ojos
el reflejo de la angustia de una Residencia en la Tierra.
 
La espuma germinadora en la vasta contemplación
del horizonte
evoca en cada hora una campanada de sal
y silencio
por la huérfana poesía sin cabeza errante
bajo la tierra desde 1973.
Los párpados fueron derrumbados. Más sólido fue el canto venciendo al llanto.
 
 
Neruda está pero no se encuentra disponible.
Neruda pasa pero no se detiene.
Ha prometido extender la semilla germinal de sus libros
por todos los surcos secos y llenos de desesperados y olvidados.
 
El silencio es un crimen para Neruda.
Atenta contra la voz profunda que emana de todo, del grano a la montaña.
El silencio es solo contemplación, la caricia del tiempo.
Pero hay que recitar tras escribir para que no se imponga el silencio.
 
“ Yo soy poeta
el más ensimismado
en la contemplación
de la tierra “
 
Así se escribe la historia y la poesía.
Así se reconstruye la arquitectura del canto.
Así se derrumban recios muros y alambradas.
Así se rompe el letargo fatal que acostumbra el silencio.
 
Golpea el mar en la piedra repitiendo su nombre : Pablo.
Golpea el rayo en las Alturas perpetuando una voz : Neruda.
 
Confieso que he escrito por mi vida,
por segundos acaba este poema y no puedo imaginarlo.
Declaro solemnemente que amo a Neruda
mientras mi Matilde y el mar sigan prorrogando en la espuma su semilla
y prolonguen en sus viajes kilométricos toda la sal
de un nuevo canto que matase al viento.
 
                                                       Córdoba, en la madrugada
                                                       Del 16 de febrero de 2004.
                                                                                     Don Alcántara.

 
     
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