Noticiario Belalcazareño

                 A la Semana Santa cordobesa

 

 
              VIA CRUCIS
 
 
La cal se torna oscura, muy oscura , al paso vivo y lento del Vía Crucis,
Demasiado pronto la noche se descubre al tránsito de la Cruz acostada,
Las heridas encendidas en Su cuerpo sangran en el cielo oscuro bajo palio,
Demasiado pronto se cubre de luto y silencio cada orilla de fuego desplegada.
 
En el desierto de dolor no hay caminos,
sólo hay noche, y en la noche, con la noche
sólo hay calma estable
como en el interior de la llama de cada cirio encendido.
 
Verán tu cruz desde los cerros,
Tu sangre deshojada entre espinas,
Tu mirada de soldado herido, caída,
Que ahora soporta, con todo su peso, la tierra que nos aguanta.
 
Los surcos de los campos se van abriendo
Cuando Tus ojos desahuciados de vida van cerrando …
 
Tus llagas han expulsado más fuego y más luz
que la boca de una caldera en su fogoso despertar.
De tus orillas encendidas sopla un viento de pecado hacia tu cruz
imponiendo perdón a esa multitud que trata de abrirse recién salida de su confuso mar.
 
Repica el bronco tambor que penetra los corazones
y se filtra en las callejuelas, y abre las plazas inundadas
bañadas en incienso y marfil diluidos en las miradas.
 
Las cruces se sostienen por penitencia o por silencio,
la planta bajo el pie quebrado de frío aguanta,
la sombra huidiza con la que quieren abrirse camino
los días de incienso y capirote de Semana Santa.
 
 
 
Imponente y preciosa, por sencillez, respeto y silencio, donde lleva toda la carga, la procesión del Vía Crucis en la Semana Santa cordobesa.
 
 
   
A mi padre, voz de saeta
y derroche, desde siempre

 
 
Va fluyendo lentamente
sobre el ávido pavimento
a ritmo de tambores y trompetas
con los pasos perfumados en incienso
el afluente procesional
de orillas encendidas.
 
De entre balcones engalanados
de almas expectantes
una voz esperando
prender la llama del silencio
para después romperlo.
 
………………………
 
Ya estas frente al Señor. Canta ahora
Con el duende tremendo de tu voz, padre,
Dilata tu garganta
Ahoga el momento
Con tu voz hecha saeta.
 
“ Yo le canto a Jesús en la Pasión,
yo le canto al dolor de María
con la voz y la sangre de un poeta.
 
Alzaré mi voz ante el Hijo
Que un día tuviste, Dolorosa, en tus brazos,
Para que cuide del mío su alma
Que entre versos va dejando pedazos. "
 
……………………………………
 
A la saeta
           enteramente se ha entregado.
 
Antes de proseguir
           rota la noche en aplausos.
 
 
     
   
Viernes Santo. Madrugada.
 
Pasa una sombra ante mi puerta.
Las cintas de la luna, de cenizo manto,
se han quedado heladas,
entrecortadas.
 
Silencio. Llanto.
 
Sombra de pesados maderos,
crujir de un cuerpo seco y desvencijado,
sombra de una corona sangrante
de horrorosas espinas
recortadas en las esquinas.
 
¡ Ay, que escalofrío, madre !
Silencio.
 
Se queda clavado en mi puerta
el silencio, vivo y despierto
en la gélida madrugada.
 
Ya no puedo dormir.
 
Se han quedado frías
las lágrimas de cera.
 
Se ha quedado muda
la primavera.  

Don Alcántara

 
     
  CERRAR