SENTIDOS
Si oyes el canto de un plácido abismo
de serenos valles y escarpadas cimas
sigue el sendero que lleva a Andalucía
surcando un océano de olivo y encina.
Llegando al Zújar verás un alcázar,
de blanca cigüeña pasión clamorosa,
que otea este mar desde sus garitones
y que ha de guiarte por cerros y lomas.
Arribas al puerto de las sensaciones
envuelto en el frenesí de los sentidos.
Dulzor de un lucero y caricias del alba,
fragancia en la luz y color de un sonido.
Mira esa casa empapada en cal blanca
que en barro unas tejas fueron coronando;
¿ves su ventana vestida con geranios?,
¿y el pequeño umbral en granito labrado?
Y, si entras, verás un suelo empedrado
en negra cenefa trenzando un mosaico
que acaba en un patio que tiene alelíes,
un rosal, albahaca y claveles blancos.
Cabellos de oro bajo el cielo violeta
de los tenues ocasos que vives con ella.
Lluvia de Perseidas, penumbra hechicera
y ojos de mujer brillando como estrellas.
¡Siente el resplandor de esta luna llena
y el repique de campanas de gozo lejano!
¡Y la devoción sincera en pasos y saetas,
y la túnica de hinojo bajo la cruz de mayo!
¿Puedes oir susurros del hierro de forja
en la risueña plaza del agua y las flores?
¿Puedes sentir dicha durante el Rosario
y en cada luminaria rebeliones de colores?
Factible la utopía en tomillo y romero,
en filigrana de plata y un ardiente deseo.
Gafiq y su embrujo, agridulce recuerdo,
un lozano caudal y frescura en su fuego.
Caminos cruzados en tiempos de olvido
cuando el ave vuela sin patria ni dueño
sobre este sendero que te trajo al valle
de la alegre calma y los cándidos sueños.
Roberto Cabezas