Noticiario Belalcazareño

  El Rincón de la poesía

 

 
 

                                        Viento, sol y agua
 
 
Sentada en un manto de flores en esta tarde de mayo
en ocasiones me miras con tus grandes ojos negros
pero tú sabes muy bien que yo no soy como es el viento,
que llegó enamorado a ti y te dio su acariciar lento
a cambio de unos abrazos que no podrían ser sinceros
por lo que acabó marchando y su brisa jamás ha vuelto.
 
Miras de nuevo al horizonte con una lejana ambición;
nadie podrá contentarte ya que hasta el sol se fue vencido.
Acabaste por perder toda aquella luz y todo su calor
por no corresponderle con un breve pensamiento.
Sabes que no te pido nada. Yo no soy como es el sol;
yo aspiro a ser en todo instante y sólo ser por un momento.
 
El agua cayó frente a tu alma y cayó frente a tu cuerpo,
y de frescor quiso cubrirte en un arrebato de deseo
pidiendo a cambio el regalo de uno sólo de tus besos
que no le diste ya que son de peregrinos imposibles.
Yo te seguiré observando desde mi inmensidad de tiempo
y no habrás de darme aquello que no necesito ni quiero
ya que debes de saber que el cerrar los ojos es verte
y el dormir es soñarte y pensarte es un mundo entero.
 
 
Roberto Cabezas

 

 
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