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NUESTRO VALLE
Mienten aquellos que dicen
que a pesar de todo la vida sigue.
Ellos nunca respiraron su piel.
Puede sentirse el dolor del valle
pero ya no saben hablar con él.
Mienten.
Porque nada puedo sentir sin ella.
Porque sólamente percibo ausencia.
Porque estoy huérfano,
como éste mi valle que llora.
Nuestro valle.
Valle sediento de esa sonrisa
que siempre fue dulce beso de vida.
Valle que clama por ella
ahogándose en grito de silencio.
Mienten.
Porque ya no me queda nada
y mi corazón tan sólo pervive
para poder recordar el cielo
reflejándose en su mirada.
Arde en mis venas sangre de ella,
mi valle, nuestro valle,
cobijo final de la sencilla belleza,
profundo mar cubierto de olvido,
plácido rumbo de los sueños...
Roberto Cabezas
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