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BELALCÁZAR
...del
CATÁLOGO ARTÍSTICO Y MONUMENTAL de la provincia de CÓRDOBA.
Tomo I. Adamuz.-Bujalance. Autores:
Dionisio Ortiz Juárez -- Juan Bernier Luque -- Manuel Nieto
Cumplido y Francisco
Lara Arrebola |
II.
INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
La evolución fonética y toponímica de esta población
ha pasado a través de los siglos por Gafiq – Gafet – Gahet - Gahete
y, finalmente desde 1466, Belalcázar (2)
.Los antecedentes prehistóricos y de la antigüedad localizados en
su término municipal pueden verse en el capítulo de Arqueología del
presente Catálogo. Su historia propiamente dicha comienza, por relato
de las fuentes escritas, en el siglo X. Durante los primeros siglos de
dominación musulmana fue Gafiq, según al-Istajri, capital de la cora
de Fahs al-Ballut o Llano de las Bellotas, situándola a dos días de
camino de Córdoba en la ruta que por el norte conducía expresamente a
esta población. Sin embargo, cincuenta años mas tarde, Ibn Hawqal
afirma que Gafiq era capital de la comarca de Usqufa en el Fahs al-Ballut.
Al final de la dominación musulmana Gafiq era la alcazaba del rustaq de
Usqufa y el castillo de Pedroche era la medina de la región de su
nombre. La población parece que tomó su nombre de la tribu árabe de
Gafiq b. al-Shahid b. Alqama b. Akkk b. Aduan. “Sucede
con frecuencia –escribe al-Idrisi- que los cristianos hacen
incursiones por la región circundante a este castillo, pero los
habitantes de Gafiq les quitan por la fuerza el botín que hayan
recogido y los expulsan de su territorio. Los cristianos que conocen su
espíritu defensivo y su valor, evitan enfrentarse a ellos” (3).
De 1193 es la primera noticia cristiana sobre la localidad. Alfonso VIII
concede a la orden de Calatrava el portazgo de cuantas recuas salen
desde Toledo a Córdoba a través de Capilla y Gahet (4).
Tras las reconquista de Capilla en 1226, los moros de esta localidad se
refugian en Gahete (5).
Parece evidente que fue conquistada por Fernando III antes del 9 de
septiembre de 1236, ya que en esta fecha asigna a Capilla una porción
de los términos comprendidos entre ésta y Gahete equivalentes a las
dos terceras partes (6).
En 24 de julio de 1243 fue dada a Córdoba junto con los castillos de
Chillón, Santa Eufemia, Ovejo, Mochuelos, Almodóvar y la villa de
Pedroche (7), en cuya
jurisdicción permaneció hasta la mitad del siglo XV. Según el prof.
Emilio Cabrera en su excelente tesis doctoral sobre El Condado de Belalcázar,
“a través de la documentación
conservada parece evidenciarse que la repoblación del territorio….
solo se llevó a cabo a partir del último tercio del siglo XIII” (8).
De 6 de noviembre de 1444 es el albalá de Juan II concediendo a
Gutierre de Sotomayor, maestre de la orden de Alcántara, la villa de
Gahete con sus vecinos, términos y jurisdicción (9). Desde esta fecha hasta
el siglo XIX formó parte
del patrimonio de los condes de Belalcázar y duques de Béjar (10).
Su patrimonio artístico y monumental desapareció en gran parte –así
como la documentación eclesiástica- durante los años 1936-39.
(
foto )
IV.
MONUMENTOS RELIGIOSOS
IV.
IGLESIA PARROQUIAL DE SANTIAGO
1. Descripción.
De la primera parroquia de Gahete antecedente de la actual, se sabe que
fue erigida en honor de Santiago el 31 de marzo de 1272 y que se le
asignaron los correspondientes límites a su feligresía (15);
que su emplazamiento estuvo donde el templo actual y que debió ser
bastante pequeña (16). Por el Libro de Visitas Generales del Obispado (17)
sabemos que en 1589 estaban hechos los tres arcos perpiaños más próximos
a la cabecera, “sobre el techo de la iglesia vieja”, y que aún faltaban otros
tres.
Ramírez de Arellano (18) dice, sin señalar la procedencia del dato, que la iglesia fue
construida en 1559. Es posible que de esta fecha poco más o menos sean
las trazas. Aunque, como es frecuente en estos casos, no obedezca en su
totalidad a un solo monumento, si parece en conjunto ajustada a un plan
primitivo.
Es toda de piedra del país, de una sola nave muy amplia (33,55 x 15,75
ms.), con pilares adosados a los muros, sobre los que se apeaban los
arcos perpiaños que sostenían la bóveda, hoy desaparecida, y seis
metros a la primitiva altura.
( foto )
Los pilares son de sección románica, pero con bellos basamentos clásicos.
En general, esta nave con su ábside semicircular debía presentar gran
parecido estructural con la iglesia de los Mártires de Marruecos de que
se habla en otro lugar.
Lateralmente, tiene dos series de capillas de casi 4 metros de fondo
alojadas entre los grandes estribos que mediante robustos arbotantes,
sostenían la primitiva bóveda. Los arcos formeros han sido en su mayoría
modificados para labrar las portadas de dichas capillas, pero, no
obstante, quedan tres primitivos con las aristas chaflanadas con
evidente recuerdo de los de las iglesias cordobesas de la reconquista.
Como carácter general, consecuencia del material local empleado y
probablemente por tradición, el dovelaje de este tipo de arcos es de
muy poca altura dando la apariencia de grandes losas adoveladas.
La cabecera era de planta semicircular, en forma de exedra, con arco
toral (19) . Hoy no solo ha
desaparecido, sino que la iglesia ha perdido casi todo su espacio (20).
En el lado del Evangelio hay tres capillas con grandes y artísticas
portadas que obedecen a un mismo momento. Arcos de medio punto sobre
pilastras coronadas por entablamentos y rematados en escudos. La más próxima
a la cabecera es la mejor. El arco está sostenido por medias columnas
de orden jónico que sostienen un entablamento sui generis con raros
triglifos. (
foto )
Esta capilla lleva el escudo de los Sotomayor. Las otras dos ostentan
sobre el arco unos raros entablamentos con pequeños triglifos
colgantes. La una fue de los Morillo Velarde cuyas armas campean en su
escudo y la otra de Juan Murillo de Medina, comisario del Santo Oficio,
según reza en un rótulo del friso (21).
Son curiosos ejemplares de mediados del siglo XVII, que dentro de cierta
corrupción de los cánones conservan arrogancia y belleza de
proporciones. A los pies de la iglesia, a los lados de la puerta, hay
dos portaditas de estilo plateresco, mal trabadas con el resto de la fábrica,
que seguramente proceden de otro lugar. Igual ocurre con dos repisas de
piedra que hay en la fachada y con la pila de agua bendita, que son de
ese estilo gótico serrano, muy diferentes entre sí y que bien pueden
ser vestigios de la iglesia anterior (22).
La fachada principal es de recia y adusta fisomonía, rota tan solo por
los desahogos arquitectónicos de la portada y el cuerpo de la torre,
que rompen su monotonía. Como en esta época era frecuente dejar las
portadas para labrarlas después, en este caso quedó sin hacer en gran
parte.
La estructura arquitectónica de este frontis consiste en un enorme
paramento abierto en su parte inferior por un gran arco cuya altura es
doble que su luz y que cobija una portada de orden jónico (23).
El zócalo moldurado que corre por toda la línea de fachada, los
apilastrados que flanquean en gran hueco y las molduras y cajeados de su
interior demuestran que quedó sin terminar la parte alta, cuyo plan
ignoramos. Dos series verticales de ventanitas en forma de aspilleras
contribuyen a darle cierto
aspecto de arquitectura militar al edificio.
( fotos 44-
36
- 47 )
En los laterales del templo, sobre la altura de las capillas, destacan
los fuertes botareles coronados por pináculos renacentistas, unidos a
la fábrica por arbotantes y trabados a los muros de cerramiento de las
capillas lo que demuestra que desde el principio se proyectaron
englobados en la construcción. La portada que se aloja en el arco es
adintelada aunque dudamos que lo fuera así en su origen. Flanquean el
vano par de columnas de fuste liso, con ligero éntasis coronadas por
capiteles jónicos muy evolucionados. Sobre el entablamento clásico, un
coronamiento formado por frontón curvo partido y centrado por hornacina
avenerada con bellas repisas y frontón triangular también roto.
Es obra pareja a las portadas de las capillas antes mencionadas. Tanto
la portada como todo el hastial y la torre son obra del XVII, sobre todo
de hacia el año 1632, según se desprende del Libro de Visitas
Generales del Obispado (24).
La torre quedó sin terminar. De ella solo se levantó
el primer cuerpo como remate de la fachada principal. Es prismático
de sección rectangular. Los frentes menores tienen huecos de medio
punto; los mayores, una organización paladina de gran belleza, aunque
de vanos excesivamente estirados. Es un caso más de torre-fachada, como
llama a éste tipo Angulo Iñiguez (25) frecuente en la Sierra de Sevilla y también en la de Córdoba,
coincidiendo con las iglesias de arcadas transversales, como en este
caso, y que se dan hasta bien entrado el XVI. Es lástima que ésta de
Belalcázar haya quedado sin concluir ya que de habersele decorado la
fachada y haberse terminado la torre hubiera sido el ejemplar mas
conseguido dentro del tipo.
( foto )
Junto a los resabios románicos que hemos señalado
tales como la sección de los pilares y los arcos o la forma
semicircular del ábside, hay otros aspectos que obligan a comparar esta
iglesia con la del Hospital de la Sangre de Sevilla, comenzada por
Gainza en 1546 y continuada por Hernán Ruiz en 1558. Estos aspectos son
el elevado y profundo arco de fachada y estos contrafuertes incluidos en
la construcción así como las proporciones, el ámbito monumental y la
belleza de líneas y proporciones en muchos elementos. Hay muchas cosas
que caen dentro del estilo del segundo de los Hernán Ruiz, maestro
mayor del Obispado desde 1547. Es muy posible que diese trazas que luego se
modificasen en algunas partes.
( foto )
El terremoto de 1755 quebrantó las bóvedas y según Ramírez de
Arellano (26) obligó a
levantar los botareles que se ven por fuera. Casas-Deza (27) solo dice que se construyeron tres botareles a cada lado. Estos
botareles evidentemente no son de esa época y tienen un claro
precedente en los del crucero de la Catedral de Córdoba. Por esas
fechas el albañil y alarife Juan Morales Hidalgo hizo obras en la
iglesia de Belalcázar (28).
2. Orfebrería.
Cáliz de
plata
con decoración incisa y cincelada y adornos de pedrería y esmaltes.
Nudo en forma de bellota, copa sin arandela, con costillas esmaltadas y
cabujones. Estilo renacimiento.
Inscripción: “Este cáliz dio
el S. Licenciado Antonio Morillo, Racionero de la Santa Iglesia de Córdoba.
1628”.
No tiene punzones. Dimensiones: alto 28,5 cms.; pie,
16 cms; boca 8,7 cms.
( foto )
Par de
relicarios,
de chapa de plata repujada y sobrepuesta a armazones de madera. Pie con
volutas, para de ángeles que parecen sostener la parte del viril. Este
es ovalado y va entre querubines, volutas y dosel. Estos relicarios son
copia exacta de unos de procedencia italiana existentes en el tesoro de
la catedral de Córdoba.
Inscripción: En uno de ellos, “Este relicario se hizo año de 1782, de otro antiguo que dio a esta
iglesia de Belalcázar el Dr. D. Francisco Antonio de Bañuelos i
Morillo, Maestrescuela i canónigo de Córdova. Año de 1650.”
Punzones: león de Córdoba, Castro con flor de lis y CAS / TRO, es
decir, los Damián de Castro. Dimensiones: alto, 46 cms.
( foto )
Ostensorio
de plata dorada, formas torneadas, con botones de esmalte, volutas y
costillas. Estilo manierista.
Inscripción: “Esta custodio dio
Lvys Vazquez de Dveñas y Hermanos, vezinos de toledo a la yglesia de la
Conquista, año de 1622”.
Probablemente, debido a los trastornos ocasionados por la guerra civil,
ha venido esta pieza a parar a esta parroquia. No tiene punzones. Parece
obra cordobesa. Dimensiones: alto, 60,5 cms.; sol, 30 cms.; pie, 19,5
cms.
V.
CONVENTO DE SANTA CLARA.
1. Descripción.
El convento de religiosas franciscanas de Santa Clara de la Columna fue
en un principio convento de varones, bajo la advocación de S.
Francisco. Lo fundó doña Elvira de Estúñiga, que comenzó la obra.
Estaba ya muy avanzada cuando su hijo, don Gutierre II, primer conde de
Belalcázar, renunció al condado para hacerse fraile jerónimo con el
nombre de fray Juan de la Puebla. La misma señora mandó edificar unas
casas junto al monasterio, donde solía retirarse con frecuencia y donde
sus hijas Leonor e Isabel, una vez muerta doña Elvira (6 de septiembre
de 1483) quieren completar las edificaciones hasta construir un convento
para retirarse ellas mismas. Pero su vecindad con el convento de frailes
aconsejó separar ambas comunidades (29). Se acordó entonces levantar en otro lugar un nuevo convento
para los frailes, autorizado por bula de Inocencio VIII, otorgada en 14
de septiembre de 1486, y que la nueva comunidad de monjas ocupase el
fundado por doña Elvira. Se hizo el cambio en 1490, dándole el nombre
de Santa Clara de la Columna al de religiosas y de S. Francisco de los Mártires
al de religiosos.
( foto )
Alejandro VI agregó los dos conventos a la provincia de Los Ángeles,
de la orden franciscana, fundada por fray Juan de la Puebla que había
cambiado de orden. Este monasterio, donde tomaron el hábito y donde
fueron sepultados muchos miembros de la familia condal, mereció en todo
tiempo la protección y apoyo de los miembros de dicha familia y, según
los historiadores y la propia tradición del convento fueron muy
generosos dotándolo de numerosas y valiosas obras de arte, de orfebrería
y ornamentos. Del espolio que sufrió durante la guerra civil, han
sobrevivido muy pocos objetos, si bien el edificio salió sin notables
deterioros.
( fotos
37
- 7 - 8
- 9 )
Es, quizá, el más importante de los monasterios de religiosas
existentes en la provincia de Córdoba, tanto por su extensión como por
la grandiosidad e importancia de sus construcciones. Ocupa una extensión
construida de unos siete mil metros cuadrados, y son numerosísimos los
salones, corredores, escaleras, patios y otras dependencias, casi todo
construido en piedra de granito, tan abundante en la comarca, y con
profusión de techumbres de madera y artísticos artesonados.
La iglesia, rodeada de construcciones posteriores, tiene despejado el
imafronte, flanqueado por dos contrafuertes cilíndricos, como parecen
ser los restantes de la construcción, terminados en bonitos pináculos
flamígeros. La portada es también de un avanzado flamígero, como obra
ya próxima al XVI. Un arco carpanel, cobijado por otro trilobulado,
constituye la única entrada.
El arco trilobulado que se eleva bastante, forma un tímpano, donde se
alojan unas esculturas góticas, de la segunda mitad del XV, de bastante
buen arte, pero muy mutiladas, que representan a Jesús de pie, con el
pecho desnudo, teniendo a su derecha a Santa Clara y a su izquierda a la
Magdalena arrodillada.
Están concebidas mas como relieve que como bulto redondo. Acusan ese
germanismo que se encuentra en varias esculturas cordobesas de la época,
que evidencian la existencia en la Córdoba del siglo XV de una
importante producción escultórica de la que solo quedan escasas
muestras: S. Bartolomé y Anunciación del Museo Arqueológico, Calvario
en madera y relieve en piedra de S. Ildefonso, ambos en la catedral,
Virgen del Museo de Boston, etc.
(
foto )
Este arco, desde su base, está rodeado de molduras que dejan entre
ellas, en todo su recorrido, un cordón franciscano.
Enmarcando este conjunto, y dejando una estrecha faja lisa entre ellas,
otras molduras forman un movido arco conopial, con bien labradas
cardinas, pináculos y remate que se proyecta, ya exento, sobre un pequeño
rosetón, del que queda solo el anillo. Un toro corta el imafronte
horizontalmente a la altura de la terminación del contrafuerte.
Finalmente, un tímpano escalonado, con crestería calada, debía
proyectar su silueta y su encaje de piedra sobre el cielo antes de que
lo afease un desorden de espadañas y otras construcciones.
Todo el costado derecho de la iglesia está también recorrido a la
altura de los aleros por un pretil calado con bellas labores góticas.
Entre las molduras están los escudos de Sotomayor y Zúñiga.
( foto )
Formando ángulo recto con esta fachada, está la fachada del convento,
constituida por unos soportales de piedra, sobre los que debía correr
una galería abierta, hoy tabicada. Es obra algo posterior.
El interior de la iglesia ofrece menos interés ya que se trata de una
nave sencilla cubierta por bóveda de crucería nada compleja, aunque
por las ménsulas de arranque y la sección de sus nervios se ve que es
obra de finales del gótico.
Paralela a los pies de la iglesia hay una nave de la misma época y
estilo, hoy cortada a media altura, también cubierta por dos tramos de
crucería, en uno de ellos muy compleja, que conserva aún el nombre de
sala capitular.
El coro alto, presenta señales de haber sido agrandado en época muy
posterior a su construcción primitiva.
El elemento mas importante de la clausura es sin duda el patio
claustral, labrado en piedra de la comarca. El claustro bajo está
formado por arcos carpaneles, cuyo perfil, con dos amplias acanaladuras
en lugar de aristas, se repite una y otra vez por todo el edificio. Están
sostenidos por gruesas columnas
de tambores sin capiteles ni otra solución de continuidad. Los
basamentos, de tipo gótico, son ochavados, con molduras, y se unen unos
a otros mediante un pretil, que parece posterior a su construcción.
Arcos del mismo tipo forman los rincones.
( fotos 30
- 29 )
En las paredes encaladas se abren algún que otro arco de medio punto
–uno de ellos con penetraciones incipientes- que dan acceso a las
distintas dependencias. Merece especial mención una ventanita gótica
con bellos calados, que da luz a la tribuna del refectorio.
La techumbre, tanto en plana baja como en planta alta, está formada por
un artístico artesonado de lazo plano, sin que las vigas se vean
debajo, con decoración pintada, bastante bien conservada, sobretodo en
el superior. Es un tipo poco frecuente, de gran belleza, muy repetido en
el edificio. En el rincón del claustro más próximo a la iglesia hay
algunas pinturas decorativas y figuras de santas muy retocadas en
tiempos, y hoy muy deterioradas. Es el lugar donde estaba el
comulgatorio de las religiosas.
El claustro alto, tiene también columnas mucho mas bajas, sobre
basamentos góticos, con capiteles sencillos, ochavados, que sostienen
grandes zapatas de madera, que a su vez soportan las vigas que forman el
arquitrabe. Los antepechos tienen labrada una decoración típicamente
ojival, en profundo relieve, pero sin calar. Si bien la escalera no es
monumental, si debe destacarse su buen artesonado del mismo estilo que
el de las galerías.
( fotos 11
- 12 )
Entre las muchas piezas importantes del convento, merecen destacarse, el
refectorio, cortado por varios arcos perpiaños, pero que no originan
como es corriente, techumbre de faldones, sino plana, de madera, con una
calle en medio con bella labor de lazo y todo el conjunto de pinturas y
escudos; el llamado dormitorio de los frailes y la enfermería, enormes
salones cubiertos con impresionantes artesonados de par y nudillo,
aunque menos artísticos que el resto; la sacristía también cubierta
de artístico artesonado; el actual lavadero, que debió albergar una
fuente en tiempo de los frailes, y que está constituido por un pabellón
aislado por tres frentes, cubierto por una gran bóveda de crucería
simple, y en cada testero hay dos arcos doblados que abren al exterior.
En la clave las armas de los Zúñiga.
Finalmente mencionaremos un enorme salón bajo, ya en la parte del
convento inmediata a lo que pudiéramos llamar casa de campo, de mas de
cuarenta metros de largo, de unos diez metros de ancho, dividido en tres
naves por dos filas de catorce columnas cada una, y cubierta de madera
plana sostenida por vigas. Las columnas, como las restantes del edificio
son gruesas, llevan como basa un bajo prisma cuadrangular con las
aristas superiores biseladas.
Por capiteles, simples dados, algo moldurados en las aristas inferiores.
Los arcos próximos al tipo general del convento. Todo el conjunto es
impresionante por la tosquedad de su arquitectura y por la mayor
amplitud que producen a la vista los techos bajos y oscuros. No creemos
que haya tenido originalmente ningún destino noble. Tal vez se destinó
a bodega, almacén o granero.
En general, todo el convento parece obedecer a una misma época, fines
del XV y principios del XVI; pero de una arquitectura poco
relacionada con lo que por aquellas fechas se labraba en el resto de
Andalucía.
2. Ornamentos.
De la gran cantidad de ornamentos sagrados que poseía este convento,
queda muy poco, aunque importante. Hay restos de un terno de terciopelo
rojo, del que las piezas más importantes son una casulla y el frontal
del altar con las figuras bordadas de S. Francisco, la Virgen y Sta.
Clara. Son bordados, al parecer de la escuela de Guadalupe, de fines del
XV.
De las mismas fechas son un paño de púlpito y dos atrileras,
pertenecientes a otro juego de ornamentos, ya que son bastante
diferentes las figuras y, sobre todo, los nimbos. Estos, en lugar de
hojarasca bordada tienen encajes de oro.
Otra pieza muy importante es un frontal de altar de tisú, bordado también
a mano que ofrece la siguiente inscripción:
“Lo dieron
el día uno de octubre de 1755 lo excelentísimos condes duques de
Benavente, duques de Medina de Rioseco y primeros duques de Gandía” ( fotos 32
- 33
)
3. Escultura.
Virgen con Niño.
De lo poco que se salvó del desastre de la guerra, es digna de mención
una imagen de la Virgen con el Niño en brazos hecha en barro cocido, de
poco mas de un metro de altura.
El Niño Jesús tiene descubierta una pierna y está en postura muy
natural. La corona de la Virgen es también de barro y forma cuerpo con
el cuerpo. Los plegados, algo angulosos. Parece obra de fines del XIV,
de muy buena mano.
Ramírez de Arellano (30) dice que la llamaban la “Tenaja
y la botija”. Es lástima que estando en clausura, no pueda
ser admirada por los fieles.
(
foto )
Cristo de
marfil,
escultura bastante buena, fechable en la segunda mitad del siglo XV.
Niño Jesús
desnudo.
Buena escultura de la segunda mitad del siglo XVII, de escuela sevillana.
VI.
CONVENTO DE S. FRANCISCO DE LOS SANTOS MÁRTIRES DE MARRUECOS.
La comunidad de varones que se había instalado en el
antiguo convento de S. Francisco, fue trasladada, como se ha dicho, a un
nuevo convento para dejar el primitivo a la comunidad de las monjas
clarisas, que fundaron las hijas de doña Elvira de Zúñiga.
Este nuevo monasterio, que habría de llevar el nombre de S. Francisco
de los Mártires, se funda autorizado por bula de Inocencio VIII,
otorgada el 14 de septiembre de 1486. Estaba casi terminado en 1487, y a
él se trasladan los frailes definitivamente en 1490 (31). Alejandro VI unió los dos conventos a la provincia de Los Ángeles,
de la orden franciscana, fundada por fray Juan de la Puebla.
Ramírez Arellano (32) dice que no quedaba en su tiempo más que la iglesia. Hoy no
solo está abandonada sino en ruina. Interiormente es de una sola nave
cubierta con bóveda de medio cañón. Unos pilares resaltados sobre los
muros a modo de grandes moldurones siguen sin solución de continuidad,
ceñidos al cañón de la bóveda. Esta particularidad, semejante a la
estructura de la iglesia parroquial, y el ábside semicircular, también
como lo tuvo ésta última, darían al conjunto una estampa de indudable
recuerdo románico.
Pero esto no llegó a suceder, pues tras el muro de cabecera actual, con
ábside cuadrado, quedó en alberca la prolongación de la iglesia que
debería tener dos tandas más y un ábside semicircular, todo ello
construido de piedras irregulares.
( foto )
Una capilla, en el lado del Evangelio, muestra portada
plateresca y, en su interior, una cupulita muy plana, decorada en círculos,
bastante emparentada con obras cordobesas de la segunda mitad del XVI.
Aún quedan restos de arranques de bóvedas nervadas y arcos apuntados,
de la fecha de construcción del templo, así como unos pináculos en el
exterior sobre la base de la torre.
La fachada no ofrece nada de particular. Es de piedra mal escuadrada y
presenta dos órdenes, el inferior de medias columnas, y el superior
apilastrado, rematado por el escudo combinado de los Sotomayor y los Enríquez,
ya que la obra se realizó principalmente bajo don Gutierre III de
Sotomayor casado con doña Teresa Enríquez.
VII.
ERMITAS.
Aunque la repoblación de Gahete después de la conquista parece haberse
intensificado a fines del siglo XIII, no debió llegar a constituir un núcleo
numeroso y, por tanto, las primeras iglesias que se edificaron fueron,
según los testimonios que nos quedan, de bastante poca importancia.
Sobre la parroquia de Santiago, primer templo del que se tiene noticia,
se pudieron tender antes de demolerla, los arcos de la bóveda
desaparecida de la actual iglesia. Las restantes ermitas, que han
llegado hasta nosotros bastante restauradas, pero sin perder su traza
inicial, pueden darnos idea de cómo debió ser aquella.
Es difícil encontrar un pueblo en que se conserven hasta cinco ermitas,
poco mas o menos de la misma época, es decir de finales de la Edad
Media; pero por tratarse de lugares serranos, siempre mas aislados, y más
aún entonces, ofrecen caracteres de gran antigüedad. Son
construcciones populares, toscas, que reflejan la condición campesina y
pastoril de sus constructores, al mismo tiempo que patentizan relaciones
con comarcas de Extremadura y la Meseta, de espaldas a las tierras del
Sur de que dependían políticamente.
Sus esquemas constructivos obedecen a dos tipos principales: uno, de
tradición románica, con tres naves separadas por arquerías, y otro
mas gótico y relacionado con multitud de iglesias de la comarca, de una
sola nave, con cubierta de madera a dos aguas sobre grandes arcos perpiaños
apuntados. Es de notar en este pueblo la persistencia de fórmulas románicas,
como los ábsides semicirculares y los arcos fajones en las bóvedas de
cañón, en iglesias del XVI como Santiago y S. Francisco.
.
1. Nuestra Señora
de Gracia de Alcantarillas.
Su nombre debe aludir a la proximidad de un puente. Es una de las
iglesias más antiguas. Presenta exteriormente un raro aspecto,
achaparrado, destacando su amplio tejado de dos grandes faldones que
cubre la iglesia así como el pórtico y las dependencias que la rodean,
más otro tejado del pórtico que se arrima al hastial de los pies.
Recuerda construcciones serranas de Extremadura y Castilla, cobijadas
por enormes tejados de poca pendiente. Emergiendo de los tejados aparece
la espadaña.
Al interior se nos presenta una iglesia de tres naves, con cinco arcos
formeros a cada lado. Los arcos son de medio punto, con aristas
biseladas. Apean sobre cuatro columnas y capiteles de acarreo, todos, al
parecer romanos, de diversa índole, algunos capiteles sirven de basas,
y los diámetros de las columnas son muy variables. Todo está cubierto
por una espesísima capa de cal, que hace imposible un estudio de estos
materiales. Los arcos son de piedra, y los muros parecen de tapial o
mampuesto. La techumbre es de madera, a dos paños que de la nave
central se continúan en las laterales; pero sin duda es reconstruida.
Esta ermita puede ser obra de fines del XIII o ya del XIV.
Como la mayoría de estas iglesitas rurales de la Sierra, no debió
tener ábside originariamente; pero también como la mayoría de ellas,
a fines del XV o, mas bien al principio del XVI, se le añade un ábside
cuadrado, de estilo gótico, con bóveda de crucería simple y con arco
toral rebajado, de un modelo muy generalizado en la comarca.
( fotos 14
- 42 )
Dos puertas laterales de medio punto dan ingreso a la iglesia. A los
pies, parece no haber tenido nunca más que una amplia ventana, como
Ntra. Sra. del Castillo en Bélmez.
Algunas dependencias posteriores rodean el templo por su cabecera,
mientras que la mitad de
los pies está rodeada de un amplio pórtico más moderno con bancos de
piedra, para cobijo de las gentes en los días de peregrinación.
Esta iglesia constituye un interesante ejemplo de ermita rural serrana.
Se encuentra a dieciséis kilómetros de la localidad (33).
2. Nuestra Señora
de Consolación.
Esta ermita fue parroquia de la aldea llamada Coslada. Iglesia de tres
naves con arcos muy rebajados. Es posible que el origen de este templo
se remonte a mayor antigüedad que el del anterior, ya que en su
construcción actual hay aprovechados grandes pilares monolíticos de
sección cuadrada con toscos cimacios. También algunos de los muros y
arcos de medio punto, excesivamente encalados, pudieran proceder de una
ermita levantada a raíz de la conquista.
En la actualidad su aspecto general obedece más a una reforma del fines
del XV o principios del XVI en que se añade un ábside gótico cubierto
por crucería simple, y se levantan gruesas columnas, o, mas bien
pilares cilíndricos sobre basamentos de tipo gótico, que sostienen una
de las arquerías. También los arcos formeros, todos rebajados, deben
proceder de esta reforma. Quedan sin encalar los arcos, que muestran su
estructura, típicamente serrana, a base de dovelas de muy poca altura y
de mucha anchura (34). A los pies, como Alcantarilla, tiene ventana en lugar de
puerta. Una de las dos puertas laterales es de medio punto y formada por
grandes piedras sin moldurar, con apariencia románica.
( foto )
Exteriormente presenta una estampa similar a la ermita de Ntra. Sra. de
Alcantarilla, por sus enormes faldones de tejados y por el pórtico que
la rodea a los pies. Este pórtico formado por muy toscos pilares de
piedra y cargaderos de madera, da al conjunto una estampa de gran
rusticidad. Es otro interesante ejemplo de ermita rural de peregrinación,
con indudable persistencia de lo medieval. En este templo se reunieron,
en 23 de julio de 1472, los concejos de Belalcázar e Hinojosa para
redactar unas ordenanzas que regularan el aprovechamiento de los pastos
(35).
3. Ermita de
S. Sebastián.
En la parte más antigua de la población se levanta la ermita de S.
Sebastián, hoy en estado ruinoso, que los habitantes tienen por la más
antigua del pueblo.
Es iglesia de una sola nave, con cubierta de madera a dos aguas.
Exteriormente parece conservar mejor que en el interior su aspecto
primitivo, tosco y achatado, con contrafuertes de sillares mal
escuadrados, y con dos puertas, una a los pies y otra al lado del
Evangelio, de medio punto con molduras en los arranques muy primitivas.
En origen puede ser también del XIII o del XIV, aunque está bastante
reformada.
( fotos 16
- 40
)
El interior presenta tres grandes arcos perpiaños apuntados, de más de
ocho metros de luz, que se apean sobre pilares y están formados por las
típicas dovelas de poca altura y gran anchura
Entre el primer arco y el toral, mas estrecho, se ensancha la iglesia
formando un crucero. Tanto este crucero como los propios arcos y el ábside,
de tipo gótico ya tradicional, con bóveda simple de crucería,
añadido a la primera construcción, son ya obra, tal vez, de
principios del XVI. Unas malas pinturas en la bóveda del ábside,
parecen querer reproducir otras más antiguas.
4. San Antón.
La ermita de S. Antón, también alejada de la población,
repite el tipo de iglesia de arcos transversales, con contrafuertes en
el exterior y ábside postizo, de estilo gótico.
Al costado derecho se ha adosado un pórtico. El costado izquierdo
presenta la particularidad de que entre cada para de contrafuertes se
tiende un arco carpanel para vaciar el grueso del muro, dejando al
exterior cuatro grandes arcos ciegos.
Esta ermita parece haber sido muy reformada; pero los excesivos revocos
y encalados ocultan por completo los aparejos, y es difícil encontrar
rastros de su indudable antigüedad, que la estructura arquitectónica.
( fotos 17
- 39
)
VIII. HOSPITAL
DE S. ANTONIO.
El Hospital de S. Antonio, enclavado en la plaza principal de la población,
fue fundado por la iniciativa privada de varios vecinos (36)
dando comienzo las obras en 1398 y terminándose en 1454.
Las constituciones fueron aprobadas por el maestre don Gutierre de
Sotomayor en este último año (37). En este hospital se instaló la Escuela de Cristo; desde 1676,
ha servido de hospedería y de escuela, y, al término de nuestra guerra
civil, sirvió de parroquia.
Lo mas importante es la iglesia, de planta irregular, con cuatro arcos
transversales de medio punto, sobre pilares, sin acusar al exterior
contrafuertes, según parece. Como es de suponer, los arcos son
dispares, por lo que el conjunto adquiere una extraña estampa, que
denota su gran antigüedad.
El ábside, añadido posteriormente, es obra ya gótica de fines del XV
o principios del XVI, con bóveda de arista con terceletes, y está
situado a un lado de la cabecera.
(
foto )
IX.
ARQUITECTURA CIVIL.
1. El
Castillo.
Es tradición conservada de un expediente antiguo de competencia entre
esta Villa y el Duque de Híjar, por la iglesia de Villacerrada, que
donde se labró el castillo actual hubo una fortaleza romana, lo cual
parece demostrado por los hallazgos de monedas de oro de Nerva, Trajano
y Adriano, efectuados por don Gabriel Delgado, y por otros restos
romanos en las cercas de Villavieja, el antiguo recinto.
Nosotros hemos encontrado embutidos en la cerca restos de aras. Pero
indudablemente mayor antigüedad indican los motivos ibéricos de
collares de oro con colgantes de un cuarto de luna relleno de malla
delicadísima y dos hachas de diorita encontrados por el mismo señor
Delgado. Ramírez de las Casas Deza habla de la tradición, en esta
villa, de que en un principio hubo, posiblemente, una fortaleza romana.
( foto )
Mas tarde, el recinto del antiguo pueblo árabe de Gafic fue ocupado por
la tribu yemení de los Balí. Gafic o Gahete es ya cristiano en 1236,
bajo Fernando III, en dicha fecha. Lo cierto es que el Gahete tenía ya
castillo en 1242. Fernando III, el 24 de julio de dicho año, donó al
Concejo de Córdoba, los castillos de Ovejo, Chillón, Santa Eufemia,
etc., entre ellos, Gahete, la Gafiq árabe (38).
En 1245, en tiempo de Juan II, este lo concede, con la protesta de Córdoba,
a don Gutierre de Sotomayor, maestre de Alcántara, juntamente con
Hinojosa, quien tomó posesión en 1447. Dentro del viejo recinto
amurallado trazan su castillo los Sotomayor. Este nuevo señor tuvo que
restaurar el castillo de Gahete que se convirtió en lo sucesivo en
residencia habitual de él y de sus descendientes (39).
Quiere esto decir que el amurallamiento o Alcazaba primitiva se conserva
como recinto exterior del castillo renacentista, solo que la muralla y
cubos de tapial árabes fueron recubiertos exteriormente de un paramento
granítico, hoy casi destruido.
La fortaleza de Gafic corresponde al modelo árabe califal que vemos en
el Vacar de perímetro rectangular adaptado más o menos al cauce del
arroyo Caganchas, con los ángulos protegidos por torres y otras
repartidas, en refuerzo.
(
foto )
Sobre el cauce del Caganchas se adelantan torres, albarranas, de las
cuales se conservan dos, una de ellas es una coracha con la misión de
sacar agua del arroyo.
Se conservan igualmente los restos de la iglesia de Villacerrada,
probablemente del siglo XIV.
El castillo actual, del señorío de Sotomayor, es más bien lujo señorial
que necesidad guerrera. De 1450 arranca la fecha de su construcción.
Está encerrado en la Alcazaba y presenta una imponente traza, en espléndida
mampostería granítica, con detalles de fuerte estructura de ladrillos
en los lugares más movidos o débiles, como son los vanos, escalera y
estructura interior. Integro debió producir un efecto de formidable
potencia y majestuosidad, pero hoy todo el interior ha casi
desaparecido.
Asentado sobre una superficie aproximada de 3.500 metros cuadrados, su
recinto exterior de forma trapezoidal leve, consta de 8 torres y sus
respectivos lienzos de enlace, cuatro angulares y cuatro en la media de
los muros. Excepto la del Homenaje, todas ellas, más o menos, sonde
7,20 de lado por 22 ms. de altura, sin contar las almenas perdidas. El
lienzo general del castillo es de 2,80 ms. de grueso, siendo huecas las
torres cuadradas y la del Homenaje.
Esta última es la que da al horizonte la airosa silueta del castillo
con sus 17 ms. de lado y 45 ms. de altura, cuadrada hasta las garitas
cilíndricas, esquinadas y repartidas en los cuatro paramentos con los
escudos de los Sotomayor en fastuosa unión de decoración y
funcionalismo.
( fotos 19
- 43
)
Cinco plantas, las dos últimas abovedadas y una cámara subterránea de
9 ms. de profundidad.
Esta torre y castillo demuestran ser obra de un maestro de la
arquitectura. No cabe duda de que el elemento más característico de
esta fortaleza es esta torre del Homenaje, cuya grandiosidad y belleza,
sobrepasa al resto del edificio y dieron lugar a que la villa recibiese
el nombre de Belalcázar.
Tanto en su interior como en su exterior se ve que predomina el aire
palaciego y señorial sobre el estrictamente castrense. Los dos tercios
inferiores están constituidos por un prisma cuadrangular, y el
tercio superior, por un cuerpo de sección casi circular cuyos ejes son
iguales a los del otro cuerpo inferior. El tránsito de la planta
cuadrada a la redonda se hace en las esquinas mediante unas semipirámides
escalonadas. Tanto en los ángulos como en las caras resaltan
grandes garitones semicirculares, cuyas superficies convexas están
ocupadas casi íntegramente por sendos escudos de los Sotomayor en
acusado relieve.
Se ha señalado la solución de las semipirámides angulares como muy
semejante a la de la torre de S. Nicolás de la Villa en Córdoba. Es
cierto; pero la relación mas evidente la guarda esta torre con la del
Clavero, en Salamanca, mandada construir, en 1470, por el que entonces
ocupaba dicho cargo en la orden de Alcántara, don Francisco de
Sotomayor. Es indudable que la una se edificó sobre el modelo de la
otra. En ambas campea el escudo de los Sotomayor, tan ligados a la orden
de Alcántara (40).
( foto )
En el siglo XVI, en tiempos del duque don Francisco (1531-1544), se
edificó adosado al castillo un palacio plateresco
del que queda en pie parta de los muros, pero que ha sido
saqueado, igual que el castillo. En varios lugares del pueblo se ven
restos esculpidos de esta procedencia en fachadas recientes.
Tanto en el castillo como en algunas ermitas hay marcas de canteros,
cuyo estudio está por hacer y sería seguramente muy revelador.
2. Torres.
* Los restos de la arquitectura militar existentes en el término de
Belalcázar se refieren a los del Castro ibérico de Mojadilla.
* Como cita histórica, la torre del Rayo al suroeste, límite del
partido antiguo de Belalcázar de incierta localización, mandado hacer
por Juan II.
*
El castro de Mojadilla o Cerro Castillejo, restos de fortificación
ibérica en la orilla sur del Zújar, frente a asentamientos ibéricos a
1 Km. Esta orilla norte término del Viso.
* Torre
Catalina.
Corresponde acaso a una torre medieval de la antigua aldea y está
situada a una legua al oeste por el término de Castuera, entre los
montes de la Casa del Hato y Portichuelo.
* El Cerro de
la Atalaya.
Al sur de Belalcázar y oeste de la carretera de Hinojosa. Conserva
restos posiblemente de fortificación.
* Cerro de
Alcantarilla. Fortificación ibérica de la cota 469, de 120 x 60 ms. Junto a la
ermita de Alcantarilla y dominando el antiguo puente romano y el camino
o vía romana. Se habla de él en el amojonamiento de 1446, y en tiempos
de Enrique II estuvo en pleito el amojonamiento. Es rectangular, de
piedra seca y espiga y la rodea un foso excavado en la roca. Cerámica
ibérica y romana.
* Torre
Tejada.
A una legua al oriente de Belalcázar, cerca del Guadarramilla donde
quedan restos y una inscripción romana en las Monjas de la Columna. La
aldea se perdió en 1374. Ruinas de argamasa.
* Torre Luerga
o Luenga. En su aldea a media legua al sur. Hoy desaparecida.
3. Casas.
No hay en el pueblo grandes construcciones palaciegas, sino algunas
casas señoriales, marcadas con escudos nobiliarios en sus fachadas y
con abundantes piezas y patios, tanto para viviendas como para labor.
Estas casas, en general, no obedecen a un concepto estructural básico,
sino que son el resultado de una suma de pequeños núcleos, unas veces
agrupados alrededor del patio, otras de una cocina y otras como
resultante de añadir casas contiguas. No obstante son de gran interés
para el conocimiento de ciertos estamentos sociales.
La fachada más notable desde el punto de vista arquitectónico es el de
la casa de la familia García de la Barga, en la que nació el célebre
escritor Corpus Barga. Tiene portada de piedra con gran balcón con
coronamiento de piedra. Las rejas del piso bajo así como las barandas
de los balcones del alto, son convexas. Varias pilastras de piedra, zócalo
y un gran entablamento de lo mismo resaltan sobre la cal. Un torreón de
ladrillo diáfano completa la estampa (41)
.
De gran interés es la casa llamada de los Morillo-Velarde,
sobre todo desde el punto de vista urbanístico, ya que crea una plaza
entre su fachada y la de los edificios de servicios que quedan
fronteros.
( fotos 21
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Los muros de estas casas suelen ser gruesos, formando
crujías, generalmente paralelas al muro de fachada. Es frecuente la
cubierta de madera, en algunos casos con vigas y alfarjes, en lugar de bóvedas
de arista de ladrillo visto, frecuentes en otros pueblos de la sierra.
En las partes secundarias cubren con lo que aquí llaman “tiguillo”,
que consiste en colocar, sobre rollizos, palos de madroño, y, encima
ramas de monte. Elemento muy importante son las cocinas muy similares a
las de todas estas regiones serranas, con enorme chimenea, piedra de
fuego, arco chato, basares, alacenas, cantareras etc.
Desde la entrada hacia el interior se suele extender, en muchas casas
acomodadas, una faja empedrada
con labores de piedras blancas y negras, llamadas bolos, muy típicas en el pueblo.
Las casas populares mas antiguas son de una planta y de puerta de arco.
Mas tarde de suele poner un dintel monolítico de granito, a veces de
gran longitud, descargado por un arco de ladrillo, que luego se oculta
con el revoco. Con mucha frecuencia, las jambas y el dintel de las casas
populares están formados por grandes piedras casi sin escuadrar entre
las que quedan amplias juntas encaladas que dan un aspecto muy
particular y típico.
( foto )
También muy interesante es la casa Administración
de la Casa de Osuna en la calle Reina Regente. Lo mas notable son
los escudos de su fachada, procedentes al parecer del castillo,
correspondientes a los apellidos Sotomayor, Enríquez, Zúñiga y
Morillo.
En el interior hay varias techumbres de madera, con pinturas, del
palacio que se construyó adosado al castillo en el siglo XVI.
Igualmente proceden de allí una escalera de madera, pies derechos,
zapatas, vigas, tablaxones con labores góticas talladas a bisel, así
como columnas de un tipo algo repetido en el pueblo, de poca altura,
cuya sección es oblonga en lugar de circular.
Son también dignas de señalarse por sus fachadas con escudos de piedra
las casas núms. 2 y 6 de la
calle Generalísimo y otra en la calle Larga, núm. 28 y también,
por su portada de piedra, la llamada de la Inquisición.
Fuente llamada
El Pilar.
Es una fuente, con gran pilón octogonal, con pilar barroco central del
que salen cuatro caños de bronce. Lleva anejo un abrevadero de 29,40 ms.
de largo por 4,66 de ancho. Es espacio en que se halla esta fuente, está
rodeado en tres de sus lados por una tosca balaustrada.
Las enormes proporciones del conjunto, la calidad del granito gris, único
material y el ser uno de los pocos ejemplos del género que van
quedando, hacen que merezca la pena llamar la atención sobre esta
fuente.
( foto
)
5. Puentes.
Puente de S. Pedro, en el camino de la Mesta, que viene de Castuera,
todo también del granito gris de la comarca. Tiene ocho grandes ojos de
medio punto y forma dos ligeras rampas. Por su aspecto actual parece
obra del Renacimiento.
Un curioso ejemplar de construcción rústica y popular es el puente de
Consolación, sobre el arroyo Jarilla, formado por losas rústicas de
granito de casi cinco metros de longitud, apoyadas sobre pilares del
mismo material. Una de estas losas lleva la fecha de 1869.
( foto )
6. Pósito.
Aún queda buena parte del antiguo pósito, convertido en Hogar Juvenil.
Su parte principal está constituida por un recinto cubierto por nueve bóvedas
de arista, hechas de ladrillo puesto de canto, sistema muy usado en la
región extremeña y sostenida por toscas columnas de poca altura.
La portada está formada por un arco de piedra, algo rebajado, de largas
dovelas, trasdosado hasta los arranques por una moldura de perfil gótico
que arranca de pequeñas ménsulas del mismo estilo.
Parece obra del siglo XVI, así como también debe pertenecer a ésta época
el abovedado interior.
( foto )
NOTAS.
1.
Ramírez de las Casas-Deza, Luis Mª, Corografía de la Provincia de Córdoba.
2.
Hernández Jiménez, Félix, “Estudios de geografía histórica española,
VII: Gafiq, Gahet=Belalcázar”, Al-Andalus, IX (1944), pp.71-109.
3.
Arjona Castro, Antonio,”La cora de Fahs al-Ballut”, Actas del I
Congreso de Historia de Andalucía, Andalucía Medieval, t. I, pp.77-94
4.
González, Julio, El Reino de Castilla en la época de Alfonso VIII,
Madrid, 1960, t. III, pp. 83-85.
5.
Crónica latina de los Reyes de Castilla, edic. de M.ª Desamparados
Cabanes, Valencia, 1970, p.73.
6.
Cabrera Muñoz, Emilio, El Condado de Belalcázar (1444-1518), Córdoba,
1977, pp.51-60 estudia detenidamente la reconquista y repoblación del término.
7.
Archivo Municipal de Córdoba, secc. 1º., serie 2ª. Romero de Lecea,
Carlos, Privilegios reales y viejos documentos. Córdoba, Madrid, 1972
con glosa de Julio González.
8.
Cabrera Muñoz, Emilio, Ibid.
9.
Ibid., pp.388-389. Del mismo autor, “El señorío de Gahete e
Hinojosa. Límites geográficos”, Actas de las I jornadas de metodología
aplicada de las Ciencias Históricas, Santiago de Compostela, 1975,
pp.247-253.
10.
Siempre ha dependido de la diócesis de Córdoba, pero en lo civil, a
Extremadura, hasta 1822, y por lo administrativo, se agregó en 1836.
15.
Cabrera, Emilio, El condado de Belalcázar, p. 55.
16.
Procedente de esta primitiva iglesia debe ser la tabla de Cambridge, de
hacia finales del siglo XV.
17.
“Luego el Visitador General visitó el cuerpo material de la dicha
yglesia e halló questauan hechos tres arcos de cantería con alguna
moldura grandes, los dos cubiertos y el otro descubierto que bienen
desde la capilla mayor hazia el testero de enfrente sobre el techo de la
yglesia vieja, y la yglesia vieja está maltrazada e de maltrecho, e
faltan atrás tres arcos del cuerpo de la yglesia nueva sigun la traça
della sin el toral.
El cuerpo de la yglesia nueva es de una nabe grande de bobeda y
la muralla de la pared questá fecha de cantería llana. Ay de presente
obra en ella. Mandosele al obrero que no passe delante sin nuevo decreto
al pie de la quenta, digo, en la conclusión del gasto dela dicha obra,
conviene que se de dinero y se haga la dicha obra. Los dichos arcos
vienen cruzando atravesados sobre el cuerpo de la yglesia”.
(V.G. Belalcázar, Año 1589, ff. 1r.- 1v). Nieto Cumplido,
Manuel, Documentos para la Historia del Arte en Córdoba. (Inédito) Doc.
Núm. 401.
18.
Ramírez de Arellano, Rafael, Inventario, p. 95 de la xerocopia del C.
A. P. (Diputación de Córdoba). El retablo destruido durante la guerra
civil era de madera, con columnas salomónicas; posiblemente de Sánchez
de Rueda.
19.
Valverde Madrid, José, en su libro Ensayo socio-histórico de
retablistas cordobeses del siglo XVIII, página256, trae un contrato de
retablo para Belalcázar, por Teodosio Sánchez de Rueda. Sin embargo no
aluden a él ni Casas-Deza ni Ramírez de Arellano, tal vez porque, dado
su estilo, no lo creyeron digno de mención.
20. Dice
Ramírez de Arellano que “la gran nave de la iglesia está dividida
por seis arcos muy grandes de buena curva y buena construcción a mas
del toral”, Inventario, p. 95 de la xerocopia del C. A. P.
21.
“Parece que en virtud de otra comisión del Obispo, mi señor, el
dicho obrero dio el uso de otra capilla que alinda con la capilla de
Manuel de Murillo Velarde al lic. Juan Murillo de Medina y sus herederos
por la cual dio limosna a la Fábrica dos mil ducientos reales que se le
cargan”.
Otra capilla se vendió con la de Murillo de Medina, al rector
García Rayo. (Libro de Visitas Generales. Belalcázar. 1652, ff. 11-v y
ss.) Nieto Cumplido, Manuel, op. Cit,. Documentos núms. 445, 446 y 447.
22.
En el centro de la iglesia hay una lápida muy antigua, sin fecha,
rodeada de enchinado, caso curioso, de Pedro de Alarcón de Molina y
Juana Díaz Maldonada, su mujer.
A la puerta de la sacristía, otra lápida dice: AQUÍ YACE EL RMO. P.
F. JUAN DE ROBLES VICARIO QUE FUE DE TODA LA ORDEN DE NUESTRO SERAPHICO
P. S. FRANCISCO I COMISARIO GENERAL EN ESTA FAMILIA CISMONTANA. MURIO EN
8 DE NOVIEMBRE AÑO DE 1659.
23.
La luz de este gran hueco es de 5,82 ms., y la profundidad, 2,73 ms. En
el paramento, entre las columnas que flanquean la puerta, se ven algunas
letras, que tal vez sean marcas de cantería, aunque parecen tener otra
significación.
24.
En el libro de Visitas Generales del Obispado, entre los datos
correspondientes a 1632, obran los siguientes:
- “Más se le descargan treinte y cinco reales que pareze aver
gastado, los veinte y tres de hacer un cimiento los Gallegos en la cerca
de la Yglesia, e doce en dos quarterones para la cámara de la torre de
la Yglesia”.
- 1980 reales se pagaron a Francisco Rodríguez, Pedro Pérez y
Francisco López Portillo, maestros de cantería, por 990 varas de
sillares que hicieron, a dos reales cada vara.
- 400 reales a Bartolomé López de Portillo, cantero, por sacar
34 varas de bolsores (dovelas), a cuatro reales y medio cada vara.
- Treinta y dos reales por labrar el dintel de la ventana de la
torre y veintiuno por labrar el rincón de la ventana.
- Treinta y seis reales por “labrar el vocardado de la ventana
de la puerta de fuera”. Nieto Cumplido, Manuel, op. cit,. Documentos núms.
419, 420, 421, 422, 423, 424.
-
Todavía, en 1645, se hacen obras nuevas en las que se gastaron 8.714
ladrillos, 4050 tejas y otros materiales. Id. Documentos 432 a 438.
25.
Angulo Iñiguez, “Arquitectura mudéjar sevillana”.
26.
Ramírez de Arellano, Rafael, op. cit,. p. 96 de la xerocopia del C. A.
P. (Diputación de Córdoba).
27.
Ramírez y de las Casas-Deza, Luis Mª., ”Corografía de Córdoba”,
p. 89 de la xerocopia del C. A. P.
28.
Valverde Madrid, José, op. cit,. Pp. 183 y 184.
29.
Cabrera, Emilio, El Condado de Belalcázar, p. 326.
30.
Ramírez de Arellano, Rafael, Inventario, p. 106. T. II de la xerocopia
del C. A. P.
31.
Cabrera, Emilio, op. cit,. P. 326.
32.
Ramírez de Arellano, Rafael, Inventario, p. 110 de la xerocopia del C.
A. P.
33.
Parece que en este lugar hubo alguna fortificación porque en el
amojonamiento que se hizo en 1446, se pone por linde de dicha fortaleza
con estas palabras “desde el río Zújar, por el vado viejo, río
arriba hasta el castillo de las Alcantarillas, con el ejido de las
Alcantarillas que cae y está
a la otra parte del río, a mano derecha del dicho castillo hasta la
posada del Torozo”. Ramírez de las Casas-Deza, Luis Mª. Corografía,
pp. 98-99.
34.
Ramírez de las Casas-Deza, Luis Mª. vio un retablo que atribuye al
siglo XIV o al XV. Corografía, p. 96.
35.
Cabrera Muñoz, Emilio, El Condado de Belalcázar, p. 441.
36.
Cabrera Muñoz, Emilio, El Condado de Belalcázar, p. 329. Poco decisiva
fue la aportación de la familia condal al Hospital de S. Antonio,
fundación muy anterior a la señorialización del lugar, pero sobre el
que ejercieron ciertas prerrogativas los condes.
37.
Ramírez y de las Casas-Deza, Luis Mª. Corografía, p. 95 de la
xerocopia del C. A. P.
38.
“Os concedo los castillos de Almodóvar, Obejo, Chillón, Santa
Eufemia, el castillo y villa de Gahet, la villa denominada Pedroches y
el castillo de Mochuelo”. Donación al concejo de Córdoba por
Fernando III. Toledo, 24, julio, 1243. Arch. Munic. de Córdoba
39.
No es fácil saber si el maestre don Gutierre inició ya esta restauración,
porque no se ha conservado documentación al respecto; pero las ruinas
de la fortaleza evidencian que la mayor parte de lo que hoy subsiste, a
excepción del palacio renacentista edificado por el duque don
Francisco, se construyó durante el matrimonio de Alfonso I y doña
Elvira de Stúñiga, y por tanto, a partir de 1450. Cabrera Muñoz,
Emilio, El Condado de Belalcázar (1444-1518). p. 197.
40.
Cabrera Muñoz, Emilio, El Condado de Belalcázar (op. cit., p. 290) basándose
en la existencia de una cadena tallada alrededor de esta torre dice que
esta cadena tuvo necesariamente que esculpirse con posterioridad al
matrimonio de doña Elvira de Stúñiga, apellido del que era emblema. Añade
que se sabe con precisión que en 1464, cuando tuvo lugar la muerte de
don Alfonso, aún continuaban las obras.
No obstante, hay cadenas rodeando torres como en el castillo de Aguilar
de la Frontera. De todos modos, fue en tiempos de doña Elvira cuando se
terminó la obra del castillo.
41.
El propio Corpus Barga habla de su casa en estos términos, después de
verla a su vuelta del exilio “mi casa solariega la Casa Grande su balcón
volado con sus dos escudos de piedra estos son los escudos de los Gómez
de Castilruiz la estatua del arcángel San Rafael encima y en el piso
bajo las bellas rejas de la ventanas verticales pero el balcón las
ventanas y la puerta mayor cerrados el postigo también lo que me
impresionó es que estaban cerradas todas las casas de la calle….. no
hay mas que escombros detrás de la fachada que se ha hecho del zaguán
con sus hermosas baldosas blancas y azules qué de la magnífica
chimenea de campana negra y alta a la que daban las ventanas de una sala
del primer piso donde se ahumaban los jamones qué de la amplia escalera
que arrancaba enfrente de la chimenea al otro lado del zaguán….”.
Corpus Barga, Los pasos contados, pp. IX-X. Alianza Editorial. Madrid,
1979
¯¯¯¯¯¯¯
Del CATÁLOGO
ARTÍSTICO Y MONUMENTAL de la provincia de CÓRDOBA. Tomo I. Adamuz.-Bujalance.
Excma.
Diputación Provincial de Córdoba. Comisión de Cultura. 1981.
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